No valen falsas componendas ni palabras de bien quedar en el momento de agarrar por los cuernos el toro mas zalamero de los que circulan por las capeas y plazas portátiles de Aragón. Presidenta, le corresponde lidiar con el Paro, con una comunidad anclada, con proyectos de dudosa salida, con escaso peso en Madrid y cargada de pesimismo.
La situación es la típica que un enemigo te desea. Pero no saben los adversarios políticos de su Tenacidad, de su perseverancia y de una ilimitada capacidad de trabajo. En su haber cargo sobre todo el que tiene un único destino laboral: Aragón. Ni se ocupa de Madrid, tiene el "huerto" pepero bien cuidado, Lobón y Bermudez de Castro con Eloy Suarez y Manuel Blasco, ya se ocupan de ello, y el reto es cercano.
El Pignatelli tiende a deslocalizar a sus moradores. Lanzuela acabó de los nervios, Iglesias salió huyendo y en eso, Usted, querida Presidenta no nos debería volver a fallar. Cuando Aznar la reclamó para el Congreso, dejo armas y bagajes en la Plaza del Pilar y acudió rauda a ser la tercera autoridad del Estado.
Pero ahora es la Primera de Aragón. De un nuevo Aragón que queremos construir con un gobierno práctico, sin estridencias, que gestione, que gaste algo menos de lo que recaude y que sepa escuchar y ser sensible. De ser asi, tenemos Presidenta para largo. Mucha suerte Ilustrísima. en la suya descansa la nuestra.
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